Cuando la última lancha se va por la tarde, el cayo cambia por completo. El ruido de las neveras y la música desaparece, el agua se queda quieta como un espejo y el cielo se vuelve naranja, luego violeta. Después llega la noche caribeña: miles de estrellas sin una luz que las tape, el rumor suave de las olas y, si tienes suerte, el brillo azulado del plancton bioluminiscente cuando mueves el agua con la mano. Acampar en un cayo de Morrocoy es la forma de vivir el parque cuando casi nadie lo ve.
Es una experiencia preciosa, pero exige organización y respeto, porque estás durmiendo dentro de un parque nacional.
Lo primero: el permiso
La acampada en el Parque Nacional Morrocoy está regulada por INPARQUES. Solo se permite en algunos cayos y, normalmente, hay que pedir permiso y pagar una tasa antes de ir, en las oficinas del parque en Chichiriviche o Tucacas. Consulta siempre las condiciones actualizadas antes de organizar nada y lee las normas del parque.
Entre mayo y octubre algunas playas tienen zonas de protección por la anidación de tortugas marinas; si ves rastros o nidos, mantén la distancia y no uses luces fuertes.
Cómo es pasar la noche en un cayo
Llegas en lancha con todo lo necesario, porque en los cayos no hay agua potable, ni electricidad, ni tiendas. Montas la carpa a la sombra, lejos de la línea de la marea, y pasas el día como cualquier visitante: baño, snorkel, siesta. La diferencia llega al atardecer, cuando te quedas prácticamente solo.
La cena es sencilla: algo que no necesite cocinar o que se prepare en un hornillo pequeño (las fogatas suelen estar prohibidas). Al amanecer, el mar está tan tranquilo que puedes ver el fondo desde la orilla, y el primer baño del día, sin nadie alrededor, es de esos que no se olvidan.
Lista de lo imprescindible
- Agua: calcula al menos 4 litros por persona y día (para beber y enjuagarte).
- Carpa con mosquitero y estacas para arena, o sacos de arena para sujetarla.
- Repelente potente: al anochecer salen los mosquitos y jejenes.
- Comida que aguante el calor, cava con hielo y bolsas de basura.
- Linterna frontal (mejor con luz roja, molesta menos a la fauna).
- Botiquín, protector solar, ropa de manga larga para la noche.
- Teléfono cargado y una batería externa: la cobertura en los cayos es irregular.
Revisa la lista completa en qué llevar.
La lancha: tu único billete de vuelta
Acuerda con tu lanchero la hora exacta de recogida del día siguiente, guarda su número y el de un segundo contacto, y deja dicho en tu posada dónde vas a estar. Si el tiempo empeora, el lanchero es quien sabe si conviene volver antes. Para elegir bien con quién ir, lee cómo contratar una lancha sin sorpresas.
Acampar sin dejar huella
Todo lo que llevas, vuelve contigo: basura, restos de comida y colillas. No cortes ramas ni muevas el coral muerto de la orilla, no hagas fuego y usa jabones biodegradables lejos del agua. Los cayos siguen siendo bonitos porque mucha gente los cuida.
Para quién es
Para viajeros con algo de experiencia en acampada y ganas de vivir el parque de otra forma. Con niños es posible, pero solo si ya han acampado antes y en un cayo cercano. Si te apetece la idea pero no la logística, pregunta en el directorio de excursiones por operadores que la organicen.



